trascendencia

Entre la borrachera se me escapan unas palabras seguramente con errores de ortografía. No importa, allá van:

Es tan común maneejar por el carril que nos mostraron, el lugar que nos indicaron, en la dirección que ns indicaron.
Seba dijo recién, a bordo de un auto, que después de nuestra vida biológica no hay nada, ni cielo ni infierno, algo que no se parece a una novedad y que pese a ser una frase corriente en su vida, hoy particularmente salió con restos de alcohol y con una simpleza increíble. A lo mejor, tal vez, fue la luz del sol apuntando más o menos a su cara. Lo importante es que dijo que después de esta vida biológica, donde nuestros cuerpos se descomponen, no hay un más allá.

Si queremos ser eternos, entonces, deberemos alcanzar nuestra eternidad basada en el recuerdo que el mundo vivo tenga de nosotros, como los próceres, como quien se nos venga a la memoria, vivito, escritor, artista, músico, arquitecto, lo que sea.

El día es hoy. Pero todos queremos ir a bailar, ir a una pileta, pasear por ahí, perder el tiempo en algún libro barato y best seller y escondernos en el menú mediocre que se nos ofrece. El 90% de las cosas que sabemos son cosas que nos metieron en la cabeza y que no tuvimos tiempo de consultar o cuestionar.

Hoy día es imposible hablar de algo así con la gente. No sé qué es lo errado, quién tiene la razón, pero bueno, estar escribiendo esto un viernes a las 8:12 am debería decir mucho.

Adios.

N.

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