"En la misma línea, la encuesta concluye que los empleados han agudizado el ingenio hasta inventar excusas francamente llamativas para no ir a trabajar, y algunas tan peregrinas como "olvidé que me casaba hoy". "Mi llaves se fueron por el inodoro", "me choque con la puerta automática del garaje antes de abrirse", "estoy demasiado gordo para que me quepan mis pantalones de faena", son otros pretextos que los jefes dicen haber recibido de sus subordinados. Una oficinista dijo que la serpiente de su novio se había escapado y le aterrorizaba dejar el dormitorio antes de que él llegase, y hubo otra que llegó a recurrir a la intervención divina. Tras explicar que no confiaba en despertadores y se levantaba de a diario gracias a una revelación divina, justificó su ausencia con el argumento de que esa mañana, "Dios no me ha despertado". "
 
Clarín Sociedad (clarin.com) - 6/10/05

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