Cuando se apaguen las luces de este escenario y me veas en mi otro cuerpo, acercate y decime que me amás con las luces apagadas.
Cuando la cresta de la ola se haga eterna acercate y decime que no hubo tiempo todo este tiempo.
Cuando mi mente sea borrada y mi culpa excomulgada por un nuevo horizonte nuevo tomaré tu pulgar con mi mano y te diré que el calor de tu cuerpo no es humano.
Cuando sepas que he experimentado lo subterráneo te estaré esperando en mi nueva casa, lejos de casa, con una flor robada de un jardín japonés y un boleto de ida a un país maravilloso.

Este mundo no puede pasar como televisión. Esta vida merece ser vivida de nuevo en tus manos nuevas.

Nuestras vidas merecen desencontrarse en el pasado y empezar a amarse en el futuro.

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